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  C.C. Plandiura

EN GUARDIA
Esta sección vademéquica consagrada al culto de la Palabra aspira a ser un establecimiento de guardia, una especie de farmacia en la que -eso sí- las recetas estén escritas con buena letra. Es, en definitiva, una Palabrería de guardia, abierta día y noche, como servicio permanente a todos los guardianes de las palabras, que no son pocos.

Precisamente uno de estos guardianes a sueldo de la RAE nos ha hecho saber que el diccionario académico cataloga como Palabrería la abundancia de palabras vanas y ociosas. Fantástico. No se nos podría haber ocurrido una definición mejor del noble propósito de esta sección: el culto banal, vanidoso y lúdico de las palabras. Así de vana y ociosa será nuestra Palabrería, palabra. Y el resto son palabrerías.


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JUEZ Y PARTE
Inaugura la sección todo un juez, que se lo ha ganado a pulso con una sentencia repleta de palabrerías en el sentido más puro de la RAE. El señor juez responde al singular apellido de Raposo (algún crucigramista de pacotilla definiría el apellido así: "Yogui baila música moderna"), y nadie dudará en adelante que fue un alumno aventajado en clase de latín. Para absolver al propietario del bar Snoopy de Barcelona ("sí, ese es el nombre del bar, te lo juro por Snoopy", diría una hija de papá) redactó una sentencia plagada de latinajos (a propósito, véase nuestro Fórum Internacional Vademecum de Latinajos, en el que don Raposo tendría mucho que hablar).

El magistrado conjugó el verbo tacitar (citar a Tácito), y escribió: "Omni ignotum pro magnifico est", que como muy bien saben los clientes de Vademecum significa "todo lo que se ignora tiende a magnificarse" (¿Verdad que los que ignorábais la traducción de la tacita -cita de Tácito- habíais tendido a magnificarla y ahora veis que no había para tanto?). Entre otras perlas recogidas por La Vanguardia (22-3-97), el magistrado habla de "inobservancia cadavérica" (no se encontraron los cuerpos) y de "anulaciones humanas" (desapariciones). Concretamente, el señor juez asegura: "Las anulaciones humanas no constituyen ni un término determinado (certus an et certus quando) ni indeterminado (certus e incertus quando), sino un aserto eventual de 'incertus an e incertus quando'". Salta a la vista que aquí hay toga encerrada.


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JUEZ APARTE
Por lo visto, ésta será una sección de juzgado de guardia, porque del magistrado Raposo saltamos al magistrado Ventura Pérez Mariño, el primero que aprendió a conjugar el verbo Condenar -"mandar a la cárcel a don Mario Conde Conde, en adelante conocido como El muy conde-nado". En este caso la sentencia fue rápida, contundente y clara, pero además de dar toda una lección de diligencia judicial la dio de riqueza léxica, al llevar por primera vez la palabra "añagaza"a las portadas de la prensa española (21-3-97). El uso de "añagaza" no es gratuito, sino que describe con la mayor precisión la artimaña de Mario Conde en el caso Argentia Trust. "Añagaza" es, según la RAE, un señuelo para coger aves, y procede del árabe an-naqqaza (la caza). En sentido figurado, se refiere a cualquier artificio para atraer con engaño. En los buenos tiempos de Conde, a eso se le llamaba "ingeniería financiera", y en el momento en que afloraron los escándalos llegamos a pensar que eran puras "chapuzas". Pero los jueces no sólo están dispuestos a poner las cosas en su sitio, sino a llamar a cada cosa por su nombre. Y lo de Conde fue una añagaza de cuidado.


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ORA ET LABORA
¿Será porque no hay crucigrama en el que no aparezca la palabra "orar"? ¿Será porque los personajes bíblicos de tres letras son ideales para llenar ciertas esquinas del crucigrama? ¿Será porque la mayoría de caminos del crucigrama conducen a Roma? ¿Será porque la fe, además de mover montañas, se mueve por los crucigramas como Pedro por su casa? Sea por lo que sea, lo cierto es que el nuevo arzobispo de Tarragona, monseñor Lluís Martínez Sistach, declaró a La Vanguardia (10-3-97) tras su nombramiento que en sus ratos perdidos resolvía los enigmas de este mundo, por más que su reino esté un poco más allá: "Aprovecho el escaso tiempo libre para escuchar música, leer, ver algún documental sobre la naturaleza y la vida de los animales, pasear y hacer crucigramas". Por lo visto, a Monseñor Sistach no le preocupa que las divinidades más presentes en los crucigramas sean Ra y Alá, ni que una de las palabras de cuatro letras más recurrentes sea precisamente "ateo". O tal vez el arzobispo ya leyó en la mítica sección La calle y su mundo de La Vanguardia (22-1-97) que Sor Lucía Caram, religiosa dominica, y el padre Martínez Puche, también de la orden de Predicadores, han elaborado nada más y nada menos que el "Evangelio en crucigramas". Sus autores, que ya editaron un evangelio de bolsillo, estiman que es un vehículo ideal de aproximación a las verdades absolutas. Amén.


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AQUÍ HAY GATES ENCERRADO
Cibernautas vademéquicos, por favor, pónganse en pie, porque vamos a hablar de Bill Gates. Que este señor no era normal ya lo sabíamos, pero un amplio reportaje de El País nos permitió conocer que entre sus vicios secretos se encuentra la enigmística, concretamente la charada (que como bien saben los clientes de Vademecum -¡listos, más que listos!- es un acertijo en el que hay que adivinar una palabra determinada a partir de las definiciones de otras palabras formadas por combinaciones de sílabas de dicha palabra). Por lo visto, en 1986, y tras el éxito de Microsoft, Bill Gates construyó un conjunto residencial familiar de cuatro viviendas para las vacaciones, denominado Gateaway. Sus padres le ayudaron a preparar actividades veraniegas a gran escala para docenas de amigos y colaboradores, algó que llegó a conocerse como Microjuegos. Entre los juegos, una versión digital de las charadas en la que diversos equipos competían enviando mensajes numéricos, por medio de máquinas que emitían señales de humo. Los ganadores idearon su propio código binario de 4 bits. Si alguien tiene más información sobre las charadas de Gates y compañía, debería mandarnos ya mismo un e-mail. De nada.


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JUANES CON DON
A los guardianes de palabras nada nos divierte más que jugar con nombres y apellidos. Desde el clásico concurso de Lecturas que descubrió a Juan Carlos Rey España hasta hoy, los DNI son una fuente de inspiración popular. Y hablando de Popular, los ministros y ministras del gobierno Aznar dan bastante juego, al permitirnos afirmar que las cosas de Palacio van despacio, llamar al pan pan y al tocino tocino, o confirmar que algún vicepresidente tiene cuerda para Rato. Pero no vamos a hablar de política, sino de lo que realmente necesitamos, o sea amor. Pablo Ordaz se tomó la molestia de localizar para El País (3-11-96) a unos cuantos ciudadanos españoles que responden en el listín telefónico al nombre de Juan Tenorio, y las entrevistas confirmaron que la vida es puro teatro. Uno de ellos asegura haber tenido un accidente con un tal Jordi Pujol, tras el cual ninguno de los dos quería llamar a la grúa por un miedo más que fundado de que creyeran que era una broma. Este mismo don Juan dice haber tenido como socio al mismísimo José Zorrilla, homónimo del creador del personaje que lleva a cuestas en su DNI. De verdad, ángel de amor.


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PIGS Y VACAS LOCAS
Confieso que he pecado. De chaval repetía en el patio de colegio aquello de Sólo Españoles Admitimos Trastos o aquello otro de Siempre Estarás Arreglando Tornillos para bromear sobre la calidad de Seat. No sólo eso, sino que reí las gracias de otro chaval que leía en las siglas de Renfe un mensaje de interés para los usuarios: "Rogamos Empujen Nuestros Ferrocarriles Estropeados". Es más, confieso haber bromeado hace unas líneas sobre el azar de apellidarse Tocino. Pero todo ello no es óbice para lamentar enérgicamente que la Europa rica y intolerante se dedique a palabrerías como agrupar en el acrónimo PIGS (Portugal, Italy, Greece and Spain) a los cuatro últimos de la fila en la carrera hacia Maastricht. Contraatacar recordando casos como la peste equina o las vacas locas sería una auténtica animalada, o sea que habrá que aguzar el ingenio. Quien tenga el tiempo, el valor y el coraje de proponer acrónimos alternativos que agrupen al resto de países, debería tener además el detalle de mandarnos un e-mail para hacer eurojusticia desde Vademecum Internacional.


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